domingo, 1 de noviembre de 2009

COMOUN ENANO

COMO UN ENANO
La clave de humor tal que en estas fechas, no destila precisamente tiempos de bonanza para el personal de a pié. Pero de cuando en vez asoma la límpida visión de un escritor famoso que revolviendo en la pequeña y ficticia historia de una familia de terratenientes con ínfulas de grandeza que ya fué protagonista años ha de otra salida literaria. He pasado un finde lejos del ”jayovin”, con mi castañada, mi reunión familiar y mis recuerdos de quienes ya no están con nosotros. Y entre la tarde tediosa dominical y la madrugada del lunes he devorado “diario de mamá” y me permito traer aquí alguna de las ideas del autor sobre la educación, ahora que al asunto le van a dar otro palo demoledor: ”España no ha tenido nunca sentido del humor porque es un país dogmático y enfrentado. Se ha perdido la educación humanística; no se estudia ni latín ni griego ni literatura, Las nuevas generaciones hablan cada día peor y cometen faltas de ortografía, como esos “sms” que se mandan de un modo sintético y terrible y aparecen en pantalla televisiva.”
Desde punto de vista del autor el problema no tiene arreglo y viene de muy lejos. “Viene --recuerda-- del franquismo, de la ley de Deportes del ministro Solís Ruiz, la sonrisa del régimen, cuando en las Cortes de cuando entonces, quería eliminar las horas de latín para que los jóvenes hicieran más deporte. Muñoz-Alonso le contestó: hombre, Solís no se ponga así. que gracias al latín a ustedes, los de Cabra, les llamamos egabrenses. Fin de las citas. Y en “en el diario de mamá” hay referencias a Obama y la famosa cacería de dos prohombres de la justicia española. Nada, lo escrito, que la gocé como un enano-
( LA MAÑANA 2 11 2009)

martes, 27 de octubre de 2009

jaminero otoñal

( publicado en "L MAÑANA" 27-10-09
JAZMINERO OTOÑAL
Puede que la bonanza, ese subidón de temperatura del finde cause despiste al enterado de todo. Puede que moleste a la santa la rebeca y que el jersey del paseo vespertino estorbe más de la cuenta. Pero sí. Estamos a fines de octubre y las hojas de árboles e hiedras empiezan a alfombrar de oro los suelos de calles y terrazas. Tenemos ya las castañas asadas, y me temo que reine, de verdad porque que soy xemófobo, el jayovín importado de yanquilandia con calabaza y todo, asomando su cursilería a las puertas de noviembre. ¡Con lo bonito y tan nuestro que es decir “castañada”!. Y que no se olvide la bebida acompañante, si es vino mejor que esa sustancia hecha con agua adulterada, endulzada y malbebida y que me niego a nombrar por aquello de la lealtad a un buen caldo de cualquiera de las zonas españolas pero con preferencia el Priorato o la Rioja. Pero hay otro síntoma otoñal y a él me aferro y destaco. Al menos en la terraza orgullo de mis sueños floridos, donde desafía la estación de hogaño un limonero engañado que saca ahora sus flores primaverales y donde el jazmín está dando sus últimos brotes de intenso aroma. Este sí que es síntoma para sacar el chaquetón, poner una manta en la cama y preparar el “foc a terra” en el el salón de estar. Que ha sido un verano-otoño excepcional para el jazminero desde junio, todos los días imponiendo su ley inimitable en olores y en constancia. Y acabo con unos versos que vienen como coda final: Cuando llegue la primavera--si yo estuviera muerto--las flores florecerán de la misma manera--y los árboles no serán menos verdes --que la primavera pasada; la realidad no me necesita

lunes, 10 de agosto de 2009

LA LLAMADA

LA LLAMADA
Ese amigo íntimo del que gozamos durante toda la vida lo tengo aherrojado, con telefonitis aguda. Me explico: está, mañana tarde y noche, pegadito al teléfono de su domicilio esperando una llamada. Nada más y nada menos que aquella anunciando su cita con el cirujano que le ha de arreglar una nadería en los ojos, en un plis plas que le dicen durará. Ha superado las pruebas preoperatorias, ha inquirido en oficinas “arnaunianas”,en ventanillas, en amigos que están dentro de la cosa y la respuesta es unánime: ”usted haga su vida”. Así de claro y conciso. Y naturaca, no puede hacer su vida porque le gusta escaparse al Pirineo unos días, perderse en cualquier valle angosto donde no haya cobertura, desconectarse del ajetreo diario aunque esté adormecido en este caluroso agosto. Lleva así desde últimos de julio, y lo que es peor me tiene sin vivir en mí porque me ha hecho partícipe de su angustia, de su desazón, de su malestar. Me confiesa que le queda el recurso de pedir audiencia al baranda de guardia a ver si él desde su poltrona desentraña el enigma y le facilita una fecha aproximada. Pero es tímido y no da ese paso final que le saque de la duda existencialista para conocer una fecha concreta. “Me conformo en saber en qué semana del año me dejaran como nuevo”. Porque, eso sí, confía plenamente en la profesionalidad de los cirujanos de la Residencia, en la eficiencia de su labor, en la exquisita colaboración de todo el personal sanitario. A estas alturas del ferragosto, lo malo es que su estado de ánimo lo ha contagiado y así estoy un mucho conviviendo con él la espera de la ansiada llamada, hasta el punto que suena el timbre del teléfono de mi casa que en vez del clásico ¿diga?, pregunto si es del servicio de oftalmología dando la fecha para mi alter ego. Tanto a él como a mí, por contagio claro, nos queda la duda del motivo real para no definir ese dato, que no pide sea exacta pero sí aproximada, a ver si tiene días, semanas o quizás meses en espera hasta poder acercarse sin molestias al teclado de su eMac sin etapas, “in ictus óculi”, o sea escribir y leer “to seguío” y sin necesidad de arrugar el entrecejo que parece palia su dolencia. Sólo “cosas de la burocracia con ere” es la justificación que encontramos al silencio.

domingo, 2 de agosto de 2009

el libro de agosto

de " LA MAÑANA" del 03-08-09
libro de agosto
El verano, sobre todo agosto, es época de lecturas aunque sean libros aunque muchos piensen que es herejía y de la que hace daño, pero que mucho daño a las meninges. Allá ellos, aunque sean legión y entren en la categoría de los “olvidados” en devolver el libro prestado por un amigo o conocido. El que pierde libros no es un distraído, sino un ingenuo de tomo y lomo porque los libros, y lo sé por experiencia, no se pierden, sino que no se devuelven. Las gafas no, y también lo sé por experiencia, las llaves, los móviles y el DNI que vete tú a saber dónde están cuando se necesitan. Como escribe Ussía, el quedarse con libros ajenos es costumbre de personas cultas e inteligentes. Sobre todo inteligentes, dado como está el precio de la letra impresa y sobre todo cuando el contenido es premiado con no sé cuantos galardones y su autor está encumbrado en esa pirámide de genios que saben más de marketing que de poner negro sobre blanco. Cosas de esta época y así, cuando ante el escaparate de una librería amagué la compra de un lujoso ejemplar de cocina, alguien me reprochó con su teoría inamovible: “¿que haces?; si no es Sant Jordi y no es imprescindible quedar bien con la parienta”. Fue convincente y me hizo apretar el paso por la peatonal un mucho abochornado por intentar caer en el nefando pecado de comprar un libro. Me queda o aparecer por la “biblio” agarrándome a lo que pueda, seguir el camino de la petición al amiguete más cercano con promesa solemne de devolución cruzando dedos para hacer pasar la mentira, o sencillamente releer algo lo que me queda en las estanterías y anaqueles de la cueva, ¡ ay! tan esquilmados.

lunes, 6 de julio de 2009

PROHIBIDO PROHIBIR

De LA MAÑANA del7-7-9
PROHIBIDO PROHIBIR
Estamos donde estamos, donde siempre o sea. Vamos, que desde esta atalaya oímos, leemos, vemos y casi siempre callamos porque, ¿para qué?. Quienes se creen amos y señores, los que pontifican desde su trono temporal --a veces no tanto-- meten su extremidad hasta el corvejón y perdonen mis lectores la forma de señalar Y así nos va, soportando el ukase perentorio, la prohibición drástica, pero señalando a quien hace su pis fuera de tiesto, y las pocas horas, pues nada, cambio de criterio y donde dije Diego es digo. Con el pretexto de la esponja borradora en la misma mano que ayer dictaba órdenes absurdas y queriendo mostrar su autoridad libre de errores, por encima de técnicos, calendarios, previsiones meteorológicas y sentido común. Sobre todo eso, sin el sentido común que es el menos común de los sentidos; dentro de esa casta donde se ubican los elegidos no por las urnas, sino por el político de turno que tiene que cumplir con sus compromisos amicales o familiares. Cuando buscamos en la sociedad que nos rodea y que nos acoge los caminos de libre albedrío y responsabilidad conjunta, topamos con la pared del ordeno y mando, con la mediocridad que se une a la escasa formación y a la carencia de flexibilidad a la hora de tomar decisiones. Es la pequeña historia que rodea la cotidianeidad, el día a día, que alberga desde aquellas estacas que según versión oficial no servían para marcar obras de captación de aguas sino como embellecimiento del entorno paisajístico, hasta la limitación del uso de máquinas agrícolas en horas caniculares. Mientras, se obvia la causa real del problema y se esconde la cabeza en la arena del camuflaje. Recuerdo Nanterre y el mayo del 68 con una frase lapidaria que traigo aquí con todo merecimiento: prohibido prohibir

miércoles, 24 de junio de 2009

VERANO Y FRUTA

En LA MAÑANA dia 23-06
VERANO Y FRUTA
Ahora sí que nace el verano. No porque lo diga el calendario y eso de los solsticios, que tambien, sino porque empiezo a “postrearme” con los melocotones del fruticultor Biosca el de Albatarrec, que merece la distinción de “proveedor de las mesas del buen gusto”. Alguien de mi entorno pretende corregirme la plana sobre los calores de este Junio que ya ve su ocaso en la cercanía, sin tener en cuenta aquello de las apariciones como aviso de lo que nos espera. Así que el sábado rondé por el mercado de frutas de Pardiñas, hablé con unos y con otros, compradores y vendedores y sigo manteniendo la primacía de la calidad de la fruta de nuestro entorno. En algún puesto advertía alguna pequeña importación foránea, pero donde estén las realidades de la fruta y la verdura lleidatanas, que nos dejen de monsergas y platos de elaboración sofisticada. Desde ese tomate, sin más aliño que unos granos de sal gorda hasta el citado “prèssec”, una amplia gama de colores y sabores que hacen bueno el momento del yantar. Nuestro común y buen amigo Enric Ribera que une el placer con la profesión, sabe muy bien donde aprieta el zapato de la buena mesa, que no hace falta mas que dedicar sábado por la mañana un par de horas al mercado de frutas para salir ilusionado hasta llegar a la hora de la reposición de fuerzas. Entre gourmand y gourmet no hay otra diferencia que la primera tiene según el idioma de origen, una connotación de glotonería y por ese caño el sabor y la prestancia de la fruta de Lleida no entra. Así que me apunto al coro imaginario que pone por las nubes la producción hortelana de Lleida. Como debe ser.

domingo, 19 de abril de 2009

el pianista

Alguna vez asoma a través de mi pluma la chacha Adela, marteña de nacencia y contadora de historia reales según ella. Como entonces, como siempre, alguna de ellas revive en este duermevela que me da la comida familiar, incluido el cava que, lo confieso, me parte el hígado en mil pedazos. pero a lo que iba. La chacha Adela en uno de mis viajes para recargar baterías nos refirió la pequeña historia del sobrino de un primo suyo o algo así, nacido en Jamilena pero con ínfulas musicales. Sin duda alentado por su madre, que se educó en colegio de monjas donde acrecentó aires de grandeza. Cosas de la época. Total, que el sobrinito quiso ser músico, que empezó la carrera en el Conservatorio de Córdoba y que allá por los años cuarenta , según la chacha Adela iba hacia Munich para completar sus estudios gracias a una beca que consiguió en el F.de J. a través de Elola-Olaso. La cosa, seguía contando la marteña minuciosamente , se le complicó al mozo por la cosa de la guerra mundial recien acabada perdiendo el oremus y el norte. Relacioné el cuento con un grupo que vívía en Madrid dentro de una teórica imitación del existencialismo francés que se conocía de oídas y de imaginaciones desbordadas. En ese grupo apareció el jamileno con ínfulas de pianista de renombre, perseguido por nazis y por fuerzas ocupantes de Alemania, todo un libro de cuentos, mayor que el de la chacha Adela. Pero sí es cierto, y doy fé, que se relacionaba con músicos de la Filarmónica y la recien creada Orquesta nacional que encumbró el malogrado Ataulfo Argenta, porque asistía de oyente a tertulia vespertina en una céntrica cafetería. Lo único real que le recuerdo y eso nebulosamente, es tocar en un piano desafinado que Tomás había colocado en las cuevas de Sésamo, casi enfrente del teatro de la Comedia de Madrid. Y retomo la historia de la chacha Adela: El jerifalte de turno del pueblo quiso recaudar fondos para no se qué institución benéfica organizando un concierto en el cine de Trepaltares y de paso hacer méritos a ver si el Poncio provincial le concedía la medalla de Beneficiencia que adornara su guerrera oficial de alcalde. El pianista se sintió divo ofendido, (“hasta ahí podría llegar tocando en un cine de pueblo!”” ), se montó en el correo y haciendo el consabido transbordo en Espeluy llegó hasta Martos, subió el Arbollón y le montó el cisco al asustado alcalde; aprovechó el viaje y de paso llegó hasta la casa de sus mayores en Jamilena, le dió a su madre el sablazo mensual de viva voz y no por carta y volvió a los madriles para seguir tocando, con nombre supuesto eso sí, en los bautizos y bodas del café San Isidro, amenizar tertulias en Sésamo y sablear a alguna niñera palurda que ligara en las matinales dominicales del Retiro, junto al templete de la música. Perdí su pista como tantas otras cuando “emigré” a Donosti, pero eso es otra historia